miércoles, 29 de junio de 2011

Érase una vez un blog destinado a durar dos telediarios.

He aquí la segunda entrada. Algunos pensabais que la anterior iba a ser la primera y la última pero, aunque a ritmo cubano, reprendo mi empresa de mantener un blog. Y esta vez lo introduciré como es debido, dando una pequeña idea de qué van a ser esto de los quetales. Para ello, nada mejor que ver el siguiente vídeo entre los segundos 20 y 40, prestando especial atención al 38, pues eso es lo que os tiene que venir a la mente cada vez que un "¡Qué tal" sea otorgado.


Como la gran Dnoé, fuente de inspiración para este blog, deja entrever en la secuencia indicada, esa expresión, aunque corta, está llena de significado, aun con cierta ambigüedad. E, inspirándome también en lo que le está ocurriendo al castellano en su progresiva adaptación a los que no tienen ningún interés en usar un idioma (o lengua, según guste) como es debido, introduciré un código de color para que vuestras neuronas (veloces, sin duda) no tengan que esforzarse demasiado. No es por nada... éste debe ser un espacio de entretenimiento al que acceder con la mente relajada, de manera que sólo tengáis que empezar a leer y dejar que la energía fluya.

Pues bien, el código de colores es el básico: verde y rojo tendrán tinte positivo y negativo, respectivamente. Vale, no era necesario apuntillar esto último, pues todos vemos un símil diariamente: los semáforos. Pero, oye, me apetecía comentar que, en la naturaleza, así como en los semáforos, el código es el mismo, y no hay mejor ejemplo que los mocos*. Cuando uno, al sonarse o hurgarse la nariz (cada cual tiene su método) ve que el ente que llevaba dentro y apenas le dejaba respirar es verde, lo mira tranquilo, e incluso con cierto cariño. Cuando, en cambio, la masa amorfa es de color rojo, el cuerpo se nos queda como revuelto. O, de otra forma, un niño pequeño con un moco verde escapando alegre de su fosa nasal es gracioso y entrañable; uno con un moco rojo es objeto tan solo de una mirada que huye y censura (y de un pequeño vómito** mental). Podría (e incluso debería) seguir por ahí, pero no os voy a regalar todo mi encanto de una vez. En vez de eso, vamos a practicar con esto de los colores (y con los números, que os veo buena actitud). He aquí dos ilustrativos ejemplos.





Como supongo que estas esclarecedoras imágenes habrán resultado suficientes para que os hagáis una idea , voy cerrando el chiringuito, que la cena está lista y amenaza con enfriarse. Para acabar, aun a riesgo de saturaros con más "circulitos" de colores, debo hacer entrega del segundo "¡Qué tal!" verde a Dnoé Lamiss por hacer lo más grande con lo más pequeño. Una conga por ella.



Sé que esperabais más de esta entrada, pero tendréis que darme algo más de tiempo...

Nos olemos.


*Sí, es mi segundo post y ya estoy hablando de mocos, ¿y qué?
** Si seguís leyendo después de esto, soy vuestro fan.

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