martes, 5 de julio de 2011

Sensibilidad en la punta de la antena.

Hoy he estado viendo un rato la tele. Y sí, no es nada excepcional, pero sí lo es que, en mi caso, el canal elegido sea Telecinco. De hecho, ni lo había elegido; sólo ha aparecido mientras hacía un barrido a la desordenadísima lista de canales del TDT de mi casa. Porque, por cierto, ¿hace falta tanto desorden cuando el TDT se autosintoniza? Y, ¿no habría una manera más sencilla, rápida e intuitiva de tener una lista en condiciones? No sé a vosotros, pero a mí se me presenta un reto cada vez que me planteo poner un poco de orden digital... y al final, las ganas no me duran más que unos segundos. Porque, además, uno sabe que basta que se tome la graaan molestia de hacerlo para que días después la mitad de los canales dejen de emitir y/o 500 más aparezcan de la nada para hacer del caos la ley imperante. Conmigo no, Murphy, conmigo no...

Sea como fuere, en esos escasos segundos en que he mantenido contacto visual con ese canal cuyo máximo exponente es una rubia de bote que más que hablar vomita y cuyo nivel cultural está en un pulso con el de Yola Berrocal, he recordado el por qué de nuestra relación cada vez más tensa. Y es que, señores, mañana, en ese canal se estrena algo, no sé si serie o película, llamado "11-M". El hecho en sí ya me parece censurable o incluso repugnante, pues nunca me ha parecido bien hacer negocio con las desgracias humanas, y más si los hechos revisados causaron conmoción a nivel nacional, pero para el tráiler ya no tengo palabras. Lo que necesitan las familias de las víctimas es que su recuerdo sea meramente eso, no una producción mediocre cuyo máximo elemento de atracción sea el morbo. Si a alguien se le ocurriera decirme ahora mismo que con esto se honra a los fallecidos, le diría que lo que más les honraría sería que nunca más volviéramos a tener un presidente del gobierno que, en su afán de amiguismo con el burro más absurdamente poderoso del momento, implicara a todo un país en una guerra apoyada por muy pocos. Llegados a este punto, podría empezar a repartir "quetales" rojos a mansalva, pero la mayoría de candidatos no se merece ni eso, así que otorgaré únicamente uno y lo haré a la que una vez fue "tu tele amiga". Y lo haré por tener cada vez menos contenido amigo y más, desde mi punto de vista, mierda.



En este caso, como en muchos otros, cualquier tiempo pasado fue mejor. Aunque, claro está, de esta afirmación excluyo a la repelente y "ahostiable" hija pequeña de Emilio Aragón en "Médico de Familia".