miércoles, 22 de agosto de 2012

Un tatuaje es para toda la vida. La vergüenza ajena también.

A veces, para olvidar malas noticias, nada mejor que una sesión de vergüenza ajena. Y hoy, a modo de terapia, me dedico la presente entrada que sobre tatuajes que no le desearía ni a mi peor enemigo. Así que permitid que vaya al grano, aunque os adelanto que intentaré que la cosa será variada (gente con gente tatuada todo el rato no, que me enamoro).

1.- Padres que se tatúan lo que entiendo es su hija.  En este caso hay dos posibilidades claras: o la niña es de "genética traviesa", o el tatuaje fue perpetrado por la misma señora que "restauró" el Ecce Homo.


2.- La pieza que prosigue es de ejecución correcta, no voy a negarlo, pero a mí es que los conceptos "pony" y "lobezno" me parecen algo así como inmiscibles. Aunque lo peor es que el pelo que rodea tan maravillosa obra parece indicar que el continente es un cuerpo de hombre. Bueno, el de un hombre que tiene un pony lila tatuado. Y cierto desequilibrio, asumo. Nada más que añadir.


3.- Si me queréis, aseguraos de que tanto vosotros como el tatuador sois capaces de deletrear correctamente la palabra o el texto en cuestión. En este caso, creo que al cliente tampoco se le puede pedir más. Pobre.


4.- No me cabe la menor duda. ¡Siguiente!


5.- Antes de tatuaros, y esto os lo pido por favor, haced balance. Si lo desagradable supera lo original, es momento de parar.



6.- Éste es todo clase y saber hacer. Querido amigo, esa campanilla combina de maravilla con la cruz de brillantes que te compraste en el mercadillo. ¡Enhorabuena! Por ser tan sexy, digo.


7.- Mirad la foto que sigue durante tres segundos.











Ahora mirad ésta otra.











Tengo miedo. Y ganas de hablar con él y preguntarle por qué, aunque la verdad es que no sabría por dónde empezar. Lo que sí sé es que iba a hacer algo así como un top ten, pero me parece que me voy a quedar en el 7. Creo que éste es mi límite.


Nos olemos en próximas ediciones.

Protón Verbenero.


martes, 26 de junio de 2012

A mí no "liarme" la cabeza, que ya tengo suficiente con lo mío


Oye, a ver... Vosotros, si veis un semáforo en rojo, así a pelo, ¿qué hacéis? Si no hay ninguna señal adicional o algún otro semáforo indicando posibilidad de giro, os quedáis quietecitos hasta nuevo aviso, ¿verdad? Pues, oye, los americanos no. De hecho, si en Estados Unidos tienes un semáforo en rojo, siempre puedes giras a la derecha desde el carril correspondiente. Y pobre de ti que, estando en el carril de la derecha, no quieras girar, porque los conductores de detrás se van a acordar de tu árbol genealógico al completo.
Y, ya que estoy puesto, lo voy a decir: ¿para qué coño tener normas gramaticales si luego NAIDE las sigue?   A mí me tienen con la cabeza loca ya, de verdad.

Canción del día: Phantom Planet - California (Tchad Blake Mix)

miércoles, 20 de junio de 2012

Secsis en California

Que los norteamericanos son unos secsis es algo que probablemente ya sepáis, pero permitid que me sorprenda. Quizá esté poco "viajao" o quizá sea de mente cerrada... Lo que vosotros queráis, pero aquí - en California- hay cosas que son clara y necesariamente censurables. Y, ojo, que yo estoy muy bien, pero la libertad de uno acaba donde empieza la vergüenza ajena de otro, ¿sabéis? 

Hablemos de los americanos (crucemos brazos y ajustémonos las gafas a modo Mª Teresa Campos). (Silencio de 3 segundos para darle intensidad al texto). 

La verdad es que no sé por dónde empezar, pues son varias las cosas que desafían mi entendimiento pero, antes de lanzarme de lleno, quiero romper una lanza a su favor, pues son muy buena gente y no son tan obesos como yo esperaba. Vale, no hay tantos obesos como yo esperaba, pero los que lo son, son de "olé, tú". Y parte de la culpa la tiene el refill de refrescos en cualquiera de los locales de comida rápida del país. Pero dejaremos el tema de la comida rápida para futuras entradas, pues hoy no es importante. Lo que realmente importa es cómo los americanos se encargan de unir chanclas de piscina y calcetines con un nada erótico resultado. Y, ojo, que lo de los alemanes, al lado de esto, es de lo más sensual... Porque no es lo mismo decir "chanclas" así, de forma genérica, que "chanclas de piscina", ¿vale?  Véase a continuación una captura de un bellezón al que tacharemos de alemán a modo de generalización.



Véase ahora este par de capturas que ejemplifican perfectamente cómo se las gastan algunos californianos:


 Obviad la presencia de Beckham e imaginaos ambos tipos de chanclas con calcetines negros cubriendo prácticamente la totalidad del gemelo. Sexy, ¿verdad? Pues espero que, a partir de ahora, valoréis un poco más a los guiris que campan a sus anchas por España. Al fin y al cabo, son ellos los que nos alimentan.

Me gustaría seguir relatando cómo de secsis son los americanos, pero están dando un concierto de Justin Bieber por la tele y creo querer saber qué se siente al oírle cantar.

Nos olemos.

P.D: No lo he indicado en las imágenes, pero el tema de hoy es un "quétal" rojo de libro.
P.D: Necesitáis ver esto: http://sccsandaliasconcalcetines.blogspot.com/