Que los norteamericanos son unos secsis es algo que probablemente ya sepáis, pero permitid que me sorprenda. Quizá esté poco "viajao" o quizá sea de mente cerrada... Lo que vosotros queráis, pero aquí - en California- hay cosas que son clara y necesariamente censurables. Y, ojo, que yo estoy muy bien, pero la libertad de uno acaba donde empieza la vergüenza ajena de otro, ¿sabéis?
Hablemos de los americanos (crucemos brazos y ajustémonos las gafas a modo Mª Teresa Campos). (Silencio de 3 segundos para darle intensidad al texto).
La verdad es que no sé por dónde empezar, pues son varias las cosas que desafían mi entendimiento pero, antes de lanzarme de lleno, quiero romper una lanza a su favor, pues son muy buena gente y no son tan obesos como yo esperaba. Vale, no hay tantos obesos como yo esperaba, pero los que lo son, son de "olé, tú". Y parte de la culpa la tiene el refill de refrescos en cualquiera de los locales de comida rápida del país. Pero dejaremos el tema de la comida rápida para futuras entradas, pues hoy no es importante. Lo que realmente importa es cómo los americanos se encargan de unir chanclas de piscina y calcetines con un nada erótico resultado. Y, ojo, que lo de los alemanes, al lado de esto, es de lo más sensual... Porque no es lo mismo decir "chanclas" así, de forma genérica, que "chanclas de piscina", ¿vale? Véase a continuación una captura de un bellezón al que tacharemos de alemán a modo de generalización.
Véase ahora este par de capturas que ejemplifican perfectamente cómo se las gastan algunos californianos:
Me gustaría seguir relatando cómo de secsis son los americanos, pero están dando un concierto de Justin Bieber por la tele y creo querer saber qué se siente al oírle cantar.
Nos olemos.
P.D: No lo he indicado en las imágenes, pero el tema de hoy es un "quétal" rojo de libro.
P.D: Necesitáis ver esto: http://sccsandaliasconcalcetines.blogspot.com/

No hay comentarios:
Publicar un comentario